
La Comisión Europea presentó el 27 de octubre la propuesta de Ley Europea de Resiliencia Climática, que obligará a los Estados miembros a elaborar un plan nacional de adaptación al cambio climático, con escenarios de calentamiento comunes y evaluaciones de riesgo más frecuentes, según recoge El Español. La iniciativa llega después de lo que Ursula von der Leyen ha llamado «el verano de la verdad», con olas de calor, sequías y grandes incendios forestales en buena parte de Europa.
Bruselas calcula que adaptar las infraestructuras y la economía europeas exigirá unos 70.000 millones de euros al año, pero subraya que cada euro invertido en preparación puede evitar pérdidas por un valor diez veces superior. Entre las herramientas que la propuesta pide promover a los Estados figuran las soluciones basadas en la naturaleza y la adaptación basada en los ecosistemas. El texto todavía debe ser debatido y aprobado por los Gobiernos y el Parlamento Europeo.
En la Región de Murcia esa adaptación pasa necesariamente por el monte. Contamos con unas 511.000 hectáreas forestales, cerca del 60 % en manos privadas, y en torno al 80 % de la superficie arbolada es pinar de Pinus halepensis. Son masas que frenan la erosión, regulan el agua en los episodios de lluvia torrencial y, bien gestionadas, dificultan la propagación de los incendios. No es una idea nueva: la repoblación de Sierra Espuña, dirigida por Ricardo Codorníu tras la riada de Santa Teresa de 1879, fue una solución basada en la naturaleza más de un siglo antes de que existiera el término.
Desde PROFOMUR defendemos que los planes de adaptación que nazcan de esta ley cuenten con los propietarios forestales como aliados. La selvicultura preventiva, las áreas cortafuegos o la mejora de las pistas son inversiones de adaptación con un retorno claro, y la nueva línea de ayudas a montes privados que se tramita en la Región debe entenderse en esa misma clave.
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