Tras el incendio forestal declarado en Cabo Tiñoso (Cartagena), en un espacio de alto valor ecológico incluido en la Red Natura 2000, se vuelve a evidenciar la importancia de reforzar no solo los medios de extinción, sino también las estrategias preventivas basadas en la gestión activa del territorio.
En este contexto, el desarrollo rural, junto con la labor de emprendedores y propietarios forestales, puede desempeñar un papel decisivo en la prevención y en la propia extinción de incendios. La gestión forestal sostenible, los aprovechamientos ordenados, la valorización de la biomasa y la actividad económica vinculada al monte contribuyen a reducir la carga de combustible, mantener un paisaje más diverso y accesible y facilitar el trabajo de los equipos de emergencia cuando se produce un incendio.
La fijación de población y actividad económica en zonas rurales es, además, una herramienta esencial para evitar el abandono del territorio, uno de los factores que incrementa el riesgo y la intensidad de los incendios forestales en áreas protegidas.
Desde PROFOMUR se insiste en que apoyar la gestión forestal privada y el emprendimiento rural es apostar por una prevención real y eficaz en espacios naturales de especial sensibilidad.
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