Cuando arde el monte, también arde el futuro del territorio

Los incendios forestales son una de las mayores amenazas para nuestros montes, pero también son el reflejo de un problema más profundo: el abandono del medio rural, la pérdida de actividad agraria y ganadera, y la falta de una gestión forestal continuada.

En un contexto marcado por el cambio climático, las olas de calor y la acumulación de combustible vegetal, la prevención debe situarse en el centro de las políticas forestales. No basta con reforzar los medios de extinción; es necesario actuar antes, manteniendo paisajes vivos, diversos y gestionados.

La agricultura, la ganadería extensiva, los aprovechamientos forestales, la creación de discontinuidades y la gestión activa del monte son herramientas esenciales para reducir la intensidad de los incendios y aumentar la resiliencia del territorio. Prevenir implica invertir en el mundo rural, reconocer el papel de quienes mantienen el monte y favorecer modelos que hagan viable su conservación.

Desde PROFOMUR consideramos imprescindible seguir defendiendo una gestión forestal activa, sostenible y económicamente posible, porque cuidar el monte es proteger el futuro de nuestros pueblos, nuestros paisajes y nuestra biodiversidad.

Reflexión completa en el siguiente enlace: Cuando se nos quema la esperanza

Cuando arde el monte, también arde el futuro del territorio

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