La financiación ambiental puede reforzar la gestión forestal sostenible si se apoya en rigor, medición y transparencia

nota de prensa

El seminario web de PROFOMUR sobre créditos ambientales abordó el papel del capital natural, la restauración, el carbono y la biodiversidad como instrumentos para impulsar actuaciones forestales en el medio rural.

PROFOMUR, Asociación de Propietarios Forestales de la Región de Murcia, ha celebrado el seminario web “Créditos ambientales y reto demográfico: financiación ambiental para la gestión forestal sostenible”, una sesión integrada en el proyecto “Intervenciones forestales para contribuir al Reto Demográfico mediante bioeconomía forestal en la Región de Murcia”.

El encuentro abordó una cuestión clave para el futuro de la gestión forestal: cómo financiar actuaciones que generan beneficios ambientales, territoriales y sociales, pero que en muchas ocasiones no encuentran una rentabilidad directa e inmediata para la propiedad forestal o para quienes gestionan el territorio.

La jornada contó con la participación de David Álvarez García, director ejecutivo — CEO de Ecoacsa Reserva de Biodiversidad; Laura Martín Collado, responsable del Área de Análisis Territorial de Grupo Sylvestris; y Francisco Purroy Balda, director de Land Life Iberia.

A lo largo de la sesión se analizaron conceptos como capital natural, servicios ecosistémicos, créditos ambientales, créditos de carbono, biodiversidad, restauración forestal, soluciones basadas en la naturaleza, monitorización, verificación y mecanismos de financiación ambiental.

Durante su intervención, David Álvarez García expuso el marco general de los créditos ambientales y su relación con el capital natural. Señaló que el capital natural permite identificar y ordenar los activos naturales —como montes, paisajes, cursos de agua o ecosistemas— y los beneficios que estos generan para la sociedad, conocidos como servicios ecosistémicos.

Álvarez explicó que el reto consiste en pasar de beneficios ambientales que tradicionalmente no han sido valorados económicamente a activos medibles, verificables y, en determinados casos, monetizables. En este sentido, los créditos de naturaleza o biodiversidad pueden entenderse como unidades comercializables que representan una mejora ecológica medible, verificada y adicional, obtenida mediante acciones voluntarias positivas para la naturaleza en un territorio concreto.

No obstante, subrayó que estos instrumentos no deben presentarse como una solución automática ni universal para la financiación forestal. Los créditos ambientales pueden actuar como una palanca complementaria, que en algunos casos aportará una parte relevante de los ingresos de un proyecto y, en otros, será solo una fuente adicional dentro de una combinación más amplia de recursos.

Uno de los mensajes principales de su intervención fue la necesidad de construir mecanismos creíbles. Para ello, resulta imprescindible contar con criterios claros de adicionalidad, medición, trazabilidad, verificación, transparencia y permanencia de los beneficios ambientales generados.

Por su parte, Laura Martín Collado centró su intervención en la importancia del análisis territorial como base para identificar, diseñar y desarrollar proyectos forestales vinculados a restauración, carbono y financiación ambiental.

Martín Collado destacó que el territorio no debe entenderse como un espacio disponible sin más para ejecutar actuaciones, sino como un sistema complejo, con condicionantes ecológicos, sociales, económicos, climáticos y culturales. La viabilidad de un proyecto depende tanto de su potencial ambiental como de la realidad social del lugar donde se desarrolla, de su gobernanza, de la cultura forestal existente y de la capacidad para generar acuerdos estables.

Desde la experiencia de Grupo Sylvestris, explicó que los proyectos de restauración y reforestación forestal requieren integrar conocimiento técnico, innovación, equipos multidisciplinares y una fuerte conexión con el territorio. Subrayó, además, que en la Península Ibérica existe un gran potencial, pero también importantes retos climáticos y territoriales, especialmente en zonas mediterráneas donde los modelos basados únicamente en el crecimiento de la masa forestal o en la captura de carbono pueden resultar insuficientes.

En este sentido, señaló que el carbono se ha convertido actualmente en uno de los principales motores para impulsar determinados proyectos de restauración y reforestación, pero insistió en que debe formar parte de una visión más amplia, que incorpore otros servicios ecosistémicos, biodiversidad, paisaje, empleo local y valor social.

Martín Collado también puso de relieve el papel de la tecnología en la identificación de oportunidades. Las bases de datos espaciales, la información LiDAR, las imágenes satelitales y otras herramientas de análisis permiten detectar zonas susceptibles de mejora o restauración. Sin embargo, recordó que el dato por sí solo no es suficiente: debe transformarse en conocimiento y en decisiones informadas, adaptadas a cada territorio.

La tercera intervención corrió a cargo de Francisco Purroy Balda, quien aportó la perspectiva de Land Life Iberia desde la experiencia práctica en restauración forestal, proyectos de carbono, soluciones basadas en la naturaleza y monitorización.

Purroy destacó que, en el ámbito forestal, los mercados de carbono siguen siendo principalmente voluntarios y presentan limitaciones importantes. En la actualidad, explicó, existe una mayor demanda de proyectos que eliminan carbono atmosférico de forma activa, como determinadas actuaciones de restauración o reforestación, frente a proyectos basados únicamente en evitación de emisiones o mejora de gestión.

También señaló que el mercado voluntario de carbono vinculado al uso del suelo y al ámbito forestal continúa siendo reducido en comparación con otros mercados globales. Además, advirtió de que la productividad de los bosques ibéricos, especialmente en áreas mediterráneas, puede ser limitada desde el punto de vista de la captura de carbono, lo que exige expectativas realistas y metodologías prudentes.

Purroy incidió en la importancia de la adicionalidad, uno de los conceptos más relevantes y a la vez más complejos de estos mecanismos. En los proyectos de carbono, no basta con que un monte esté bien gestionado o preste servicios ambientales: es necesario demostrar que la actuación genera un beneficio adicional respecto a la situación de partida. Esta cuestión plantea una dificultad evidente para aquellos propietarios o administraciones que ya vienen gestionando adecuadamente sus montes desde hace años.

En este sentido, durante el seminario se puso de manifiesto una paradoja relevante: quienes han mantenido históricamente una buena gestión forestal pueden encontrar más dificultades para acceder a determinados mercados de carbono que quienes comienzan ahora a realizar actuaciones adicionales. Por ello, se apuntó la necesidad de avanzar también hacia fórmulas de pago por servicios ecosistémicos que reconozcan y apoyen la buena gestión ya existente.

Otro de los aspectos destacados fue la importancia de establecer líneas base antes de iniciar proyectos de biodiversidad o naturaleza. Purroy subrayó que, si en el futuro estos mercados se consolidan, será imprescindible poder demostrar cuál era el estado inicial del ecosistema y hacia qué ecosistema de referencia se orienta el proyecto. Indicadores de suelo, biodiversidad, ADN ambiental, fauna, vegetación o estructura del ecosistema pueden resultar fundamentales para acreditar mejoras ambientales reales.

Durante el turno de debate se abordaron cuestiones como la posibilidad de presentar proyectos de absorción de CO₂ en masas forestales sometidas a cortas, los límites derivados de la adicionalidad, la diferencia entre mercados voluntarios y obligatorios, los plazos necesarios para registrar y certificar proyectos, la permanencia mínima de las actuaciones y las oportunidades profesionales vinculadas a la restauración, la monitorización, la gestión del capital natural y los créditos ambientales.

Uno de los mensajes compartidos por los ponentes fue que estos instrumentos pueden generar oportunidades profesionales para perfiles muy diversos. La financiación ambiental vinculada a la naturaleza requiere especialistas en gestión forestal, restauración, análisis territorial, tecnología, datos, monitorización, biodiversidad, tramitación, certificación, trabajo de campo y relación con propietarios y administraciones.

Como conclusión general, el seminario puso de manifiesto que los créditos ambientales y los mecanismos de financiación vinculados al capital natural pueden contribuir a reforzar la gestión forestal sostenible, siempre que se aborden con rigor técnico, transparencia y expectativas realistas.

No se trata de sustituir las políticas públicas, las ayudas o los instrumentos tradicionales de gestión forestal, sino de explorar vías complementarias que permitan movilizar recursos, financiar actuaciones y reconocer los beneficios ambientales que generan los montes y quienes los gestionan.

Desde PROFOMUR se destaca que estos mecanismos pueden abrir oportunidades para propietarios forestales, empresas, profesionales, entidades locales y territorios rurales, especialmente si se integran en estrategias más amplias de bioeconomía forestal, restauración, prevención de riesgos, digitalización y desarrollo rural.

El seminario forma parte del proyecto “Intervenciones forestales para contribuir al Reto Demográfico mediante bioeconomía forestal en la Región de Murcia”, con el que PROFOMUR continúa desarrollando acciones de capacitación y comunicación orientadas a impulsar la bioeconomía forestal, la gestión sostenible del territorio y nuevas oportunidades vinculadas al medio rural.

"Actuación financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Programa financiado por la Unión Europea en el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia"

La financiación ambiental puede reforzar la gestión forestal sostenible si se apoya en rigor, medición y transparencia

nota de prensa

El seminario web de PROFOMUR sobre créditos ambientales abordó el papel del capital natural, la restauración, el carbono y la biodiversidad como instrumentos para impulsar actuaciones forestales en el medio rural.

PROFOMUR, Asociación de Propietarios Forestales de la Región de Murcia, ha celebrado el seminario web “Créditos ambientales y reto demográfico: financiación ambiental para la gestión forestal sostenible”, una sesión integrada en el proyecto “Intervenciones forestales para contribuir al Reto Demográfico mediante bioeconomía forestal en la Región de Murcia”.

El encuentro abordó una cuestión clave para el futuro de la gestión forestal: cómo financiar actuaciones que generan beneficios ambientales, territoriales y sociales, pero que en muchas ocasiones no encuentran una rentabilidad directa e inmediata para la propiedad forestal o para quienes gestionan el territorio.

La jornada contó con la participación de David Álvarez García, director ejecutivo — CEO de Ecoacsa Reserva de Biodiversidad; Laura Martín Collado, responsable del Área de Análisis Territorial de Grupo Sylvestris; y Francisco Purroy Balda, director de Land Life Iberia.

A lo largo de la sesión se analizaron conceptos como capital natural, servicios ecosistémicos, créditos ambientales, créditos de carbono, biodiversidad, restauración forestal, soluciones basadas en la naturaleza, monitorización, verificación y mecanismos de financiación ambiental.

Durante su intervención, David Álvarez García expuso el marco general de los créditos ambientales y su relación con el capital natural. Señaló que el capital natural permite identificar y ordenar los activos naturales —como montes, paisajes, cursos de agua o ecosistemas— y los beneficios que estos generan para la sociedad, conocidos como servicios ecosistémicos.

Álvarez explicó que el reto consiste en pasar de beneficios ambientales que tradicionalmente no han sido valorados económicamente a activos medibles, verificables y, en determinados casos, monetizables. En este sentido, los créditos de naturaleza o biodiversidad pueden entenderse como unidades comercializables que representan una mejora ecológica medible, verificada y adicional, obtenida mediante acciones voluntarias positivas para la naturaleza en un territorio concreto.

No obstante, subrayó que estos instrumentos no deben presentarse como una solución automática ni universal para la financiación forestal. Los créditos ambientales pueden actuar como una palanca complementaria, que en algunos casos aportará una parte relevante de los ingresos de un proyecto y, en otros, será solo una fuente adicional dentro de una combinación más amplia de recursos.

Uno de los mensajes principales de su intervención fue la necesidad de construir mecanismos creíbles. Para ello, resulta imprescindible contar con criterios claros de adicionalidad, medición, trazabilidad, verificación, transparencia y permanencia de los beneficios ambientales generados.

Por su parte, Laura Martín Collado centró su intervención en la importancia del análisis territorial como base para identificar, diseñar y desarrollar proyectos forestales vinculados a restauración, carbono y financiación ambiental.

Martín Collado destacó que el territorio no debe entenderse como un espacio disponible sin más para ejecutar actuaciones, sino como un sistema complejo, con condicionantes ecológicos, sociales, económicos, climáticos y culturales. La viabilidad de un proyecto depende tanto de su potencial ambiental como de la realidad social del lugar donde se desarrolla, de su gobernanza, de la cultura forestal existente y de la capacidad para generar acuerdos estables.

Desde la experiencia de Grupo Sylvestris, explicó que los proyectos de restauración y reforestación forestal requieren integrar conocimiento técnico, innovación, equipos multidisciplinares y una fuerte conexión con el territorio. Subrayó, además, que en la Península Ibérica existe un gran potencial, pero también importantes retos climáticos y territoriales, especialmente en zonas mediterráneas donde los modelos basados únicamente en el crecimiento de la masa forestal o en la captura de carbono pueden resultar insuficientes.

En este sentido, señaló que el carbono se ha convertido actualmente en uno de los principales motores para impulsar determinados proyectos de restauración y reforestación, pero insistió en que debe formar parte de una visión más amplia, que incorpore otros servicios ecosistémicos, biodiversidad, paisaje, empleo local y valor social.

Martín Collado también puso de relieve el papel de la tecnología en la identificación de oportunidades. Las bases de datos espaciales, la información LiDAR, las imágenes satelitales y otras herramientas de análisis permiten detectar zonas susceptibles de mejora o restauración. Sin embargo, recordó que el dato por sí solo no es suficiente: debe transformarse en conocimiento y en decisiones informadas, adaptadas a cada territorio.

La tercera intervención corrió a cargo de Francisco Purroy Balda, quien aportó la perspectiva de Land Life Iberia desde la experiencia práctica en restauración forestal, proyectos de carbono, soluciones basadas en la naturaleza y monitorización.

Purroy destacó que, en el ámbito forestal, los mercados de carbono siguen siendo principalmente voluntarios y presentan limitaciones importantes. En la actualidad, explicó, existe una mayor demanda de proyectos que eliminan carbono atmosférico de forma activa, como determinadas actuaciones de restauración o reforestación, frente a proyectos basados únicamente en evitación de emisiones o mejora de gestión.

También señaló que el mercado voluntario de carbono vinculado al uso del suelo y al ámbito forestal continúa siendo reducido en comparación con otros mercados globales. Además, advirtió de que la productividad de los bosques ibéricos, especialmente en áreas mediterráneas, puede ser limitada desde el punto de vista de la captura de carbono, lo que exige expectativas realistas y metodologías prudentes.

Purroy incidió en la importancia de la adicionalidad, uno de los conceptos más relevantes y a la vez más complejos de estos mecanismos. En los proyectos de carbono, no basta con que un monte esté bien gestionado o preste servicios ambientales: es necesario demostrar que la actuación genera un beneficio adicional respecto a la situación de partida. Esta cuestión plantea una dificultad evidente para aquellos propietarios o administraciones que ya vienen gestionando adecuadamente sus montes desde hace años.

En este sentido, durante el seminario se puso de manifiesto una paradoja relevante: quienes han mantenido históricamente una buena gestión forestal pueden encontrar más dificultades para acceder a determinados mercados de carbono que quienes comienzan ahora a realizar actuaciones adicionales. Por ello, se apuntó la necesidad de avanzar también hacia fórmulas de pago por servicios ecosistémicos que reconozcan y apoyen la buena gestión ya existente.

Otro de los aspectos destacados fue la importancia de establecer líneas base antes de iniciar proyectos de biodiversidad o naturaleza. Purroy subrayó que, si en el futuro estos mercados se consolidan, será imprescindible poder demostrar cuál era el estado inicial del ecosistema y hacia qué ecosistema de referencia se orienta el proyecto. Indicadores de suelo, biodiversidad, ADN ambiental, fauna, vegetación o estructura del ecosistema pueden resultar fundamentales para acreditar mejoras ambientales reales.

Durante el turno de debate se abordaron cuestiones como la posibilidad de presentar proyectos de absorción de CO₂ en masas forestales sometidas a cortas, los límites derivados de la adicionalidad, la diferencia entre mercados voluntarios y obligatorios, los plazos necesarios para registrar y certificar proyectos, la permanencia mínima de las actuaciones y las oportunidades profesionales vinculadas a la restauración, la monitorización, la gestión del capital natural y los créditos ambientales.

Uno de los mensajes compartidos por los ponentes fue que estos instrumentos pueden generar oportunidades profesionales para perfiles muy diversos. La financiación ambiental vinculada a la naturaleza requiere especialistas en gestión forestal, restauración, análisis territorial, tecnología, datos, monitorización, biodiversidad, tramitación, certificación, trabajo de campo y relación con propietarios y administraciones.

Como conclusión general, el seminario puso de manifiesto que los créditos ambientales y los mecanismos de financiación vinculados al capital natural pueden contribuir a reforzar la gestión forestal sostenible, siempre que se aborden con rigor técnico, transparencia y expectativas realistas.

No se trata de sustituir las políticas públicas, las ayudas o los instrumentos tradicionales de gestión forestal, sino de explorar vías complementarias que permitan movilizar recursos, financiar actuaciones y reconocer los beneficios ambientales que generan los montes y quienes los gestionan.

Desde PROFOMUR se destaca que estos mecanismos pueden abrir oportunidades para propietarios forestales, empresas, profesionales, entidades locales y territorios rurales, especialmente si se integran en estrategias más amplias de bioeconomía forestal, restauración, prevención de riesgos, digitalización y desarrollo rural.

El seminario forma parte del proyecto “Intervenciones forestales para contribuir al Reto Demográfico mediante bioeconomía forestal en la Región de Murcia”, con el que PROFOMUR continúa desarrollando acciones de capacitación y comunicación orientadas a impulsar la bioeconomía forestal, la gestión sostenible del territorio y nuevas oportunidades vinculadas al medio rural.

"Actuación financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico y el Mecanismo de Recuperación y Resiliencia. Programa financiado por la Unión Europea en el marco del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia"

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